La novena a la Virgen de Guadalupe se reza durante nueve días seguidos para preparar su fiesta del 12 de diciembre. Lo tradicional es empezarla el 3 de diciembre y terminarla el 11 de diciembre, la víspera de la fiesta, aunque puedes rezarla en cualquier época del año por una intención especial. Aquí tienes la novena completa: la oración de cada día, una meditación breve sobre las apariciones del Tepeyac y la oración final.
Cómo rezar la novena
Cada día de la novena se reza de la misma manera. Puedes hacerlo solo o en familia, delante de una imagen de la Virgen de Guadalupe si la tienes:
- Haz la señal de la cruz.
- Reza la oración inicial, que es igual todos los días.
- Lee la meditación del día y guarda un momento de silencio.
- Presenta tu petición a la Virgen.
- Reza un Padre Nuestro, tres Avemarías y un Gloria.
- Termina con la oración final.
Si quieres, puedes rezar también un misterio del santo rosario cada día. Toda la novena se reza en unos diez minutos.
Oración inicial (todos los días)
Virgen Santísima de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive, que en el cerro del Tepeyac te mostraste como madre llena de ternura con el humilde Juan Diego: mírame también a mí y a mi familia con esos mismos ojos de misericordia.
Al comenzar esta novena, quiero prepararme para celebrar tu fiesta con un corazón limpio y agradecido. Te presento mis alegrías, mis preocupaciones y esta intención especial: (di aquí tu petición).
Llévala a tu Hijo Jesús y alcánzame la gracia de hacer siempre su voluntad. Amén.
Día 1 (3 de diciembre): Madre del verdadero Dios
El 9 de diciembre de 1531, muy temprano, Juan Diego caminaba hacia la misa cuando escuchó un canto en el cerro del Tepeyac. Una señora lo llamó con cariño por su nombre, «Juanito, Juan Dieguito», y se presentó como la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios.
La Virgen no llega con amenazas ni con exigencias. Llega llamando por su nombre a un hombre sencillo. Así nos conoce también a nosotros.
Petición: Madre mía, ayúdame a escuchar la voz de Dios que me llama por mi nombre en medio de mis ocupaciones. Que no pase de largo cuando me hables.
Padre Nuestro, tres Avemarías y Gloria.
Día 2 (4 de diciembre): La que elige a los humildes
La Virgen podía haberse aparecido a un obispo o a un gobernante, pero eligió a un indígena pobre, recién bautizado. Por medio de él quiso pedir que se construyera un templo donde mostrar su amor a todos los que la buscaran.
Dios sigue eligiendo a los pequeños para hacer grandes cosas. Nadie es demasiado poco importante para él.
Petición: Virgen de Guadalupe, enséñame a ser humilde y a no despreciar a nadie. Te pido por los pobres, los indígenas, los migrantes y todos los que se sienten olvidados.
Padre Nuestro, tres Avemarías y Gloria.
Día 3 (5 de diciembre): Paciencia cuando no nos creen
Juan Diego fue a ver al obispo, fray Juan de Zumárraga, y le contó lo que había visto. El obispo lo escuchó, pero no le creyó y le pidió que volviera otro día. Juan Diego regresó triste al Tepeyac.
Todos pasamos por momentos en que nuestros esfuerzos no dan fruto o nadie nos entiende. La Virgen no reprocha a Juan Diego: lo anima a seguir.
Petición: Madre, dame paciencia cuando las cosas no salen como espero. Que no me rinda ante el primer fracaso y que sepa esperar los tiempos de Dios.
Padre Nuestro, tres Avemarías y Gloria.
Día 4 (6 de diciembre): Cuando nos sentimos poca cosa
Desanimado, Juan Diego le pidió a la Virgen que enviara a alguien más importante, porque él se sentía un hombre sin valor. Ella le respondió que tenía muchos servidores, pero que lo había elegido precisamente a él.
Cuántas veces pensamos que no valemos, que no somos capaces o que Dios no puede contar con nosotros. La Virgen piensa lo contrario.
Petición: Virgen de Guadalupe, sana mis complejos y mis heridas. Ayúdame a descubrir el valor que tengo a los ojos de Dios y a cumplir la misión que él me ha confiado.
Padre Nuestro, tres Avemarías y Gloria.
Día 5 (7 de diciembre): Una fe que pide señales
En su segunda visita, el obispo pidió a Juan Diego una señal que confirmara que la Señora era de verdad la Madre de Dios. Juan Diego llevó el mensaje a la Virgen, y ella prometió dársela.
Pedir señales no es malo cuando nace de un deseo sincero de conocer la verdad. Dios es paciente con nuestras dudas.
Petición: Madre, aumenta mi fe. Cuando tenga dudas, no dejes que me aleje de Dios; ayúdame a buscar respuestas en la oración, en la Palabra de Dios y en la Iglesia. Te pido por los que han perdido la fe.
Padre Nuestro, tres Avemarías y Gloria.
Día 6 (8 de diciembre): Por los enfermos
Hoy celebramos la Inmaculada Concepción de María. En 1531, Juan Bernardino, el tío de Juan Diego, cayó gravemente enfermo. Juan Diego pasó el día cuidándolo y, a la mañana siguiente, salió a buscar un sacerdote para que le diera los últimos sacramentos.
La preocupación por un familiar enfermo es una de las cruces más pesadas. Juan Diego la vivió, y la Virgen no se olvidó de él.
Petición: Virgen de Guadalupe, te encomiendo a todos los enfermos, especialmente a (nombre). Dales alivio en el dolor y fuerza en el tratamiento. Consuela a sus familias y a quienes los cuidan.
Padre Nuestro, tres Avemarías y Gloria.
Día 7 (9 de diciembre): «¿No estoy yo aquí, que soy tu madre?»
Hoy es la fiesta de san Juan Diego. Con prisa por llegar hasta su tío, Juan Diego dio un rodeo para no encontrarse con la Virgen. Pero ella salió a su encuentro y le dijo las palabras más queridas de las apariciones: «¿No estoy yo aquí, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo?». Y le aseguró que su tío ya estaba sano.
A veces, cuando estamos agobiados, intentamos esquivar a Dios. Él nos sale al encuentro igual.
Petición: Madre, cuando me sienta solo o lleno de angustia, recuérdame que estás aquí. Te pido por los que sufren ansiedad, depresión o soledad.
Padre Nuestro, tres Avemarías y Gloria.
Día 8 (10 de diciembre): Rosas en invierno
La Virgen mandó a Juan Diego subir a la cima del Tepeyac, un lugar pedregoso donde en diciembre solo crecían espinos y nopales. Allí encontró rosas frescas de Castilla. Las recogió en su tilma y la Virgen las acomodó con sus propias manos.
Las rosas en pleno invierno son un signo de esperanza: Dios puede hacer florecer lo que parece muerto.
Petición: Virgen de Guadalupe, te presento las situaciones de mi vida que parecen no tener salida: (nombra una). Que florezca en ellas la esperanza. Te pido por las familias divididas y por los que no encuentran trabajo.
Padre Nuestro, tres Avemarías y Gloria.
Día 9 (11 de diciembre): La Madre que se queda con nosotros
Juan Diego llegó ante el obispo y abrió su tilma. Cayeron las rosas y apareció en la tela la imagen de la Virgen, tal como hoy la vemos en la Basílica de Guadalupe. El obispo cayó de rodillas, y pronto se construyó la ermita que la Virgen había pedido.
La Virgen no se fue: se quedó en la imagen como signo de que sigue acompañando a su pueblo. Su manto lleno de estrellas y la cinta en su cintura nos recuerdan que lleva a Jesús y que quiere darlo a todos.
Petición: Madre, gracias por quedarte con nosotros. Al terminar esta novena, te consagro mi vida y mi familia. Que mañana, en tu fiesta, sepa darte gracias con alegría y llevar a Jesús a los demás.
Padre Nuestro, tres Avemarías y Gloria.
Oración final (todos los días)
Virgen Santísima de Guadalupe, Reina de México y Emperatriz de América, gracias por escuchar a tus hijos.
Bendice a nuestras familias, protege a nuestros niños y jóvenes, consuela a los enfermos y a los que lloran, acompaña a los migrantes y a los que están lejos de casa. Da paz y justicia a nuestros pueblos.
No nos sueltes de tu mano y llévanos siempre a tu Hijo Jesús, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
El 12 de diciembre, día de la fiesta
El día de la fiesta, lo más importante es participar en la misa. Muchas familias empiezan la víspera con las mañanitas a la Virgen y adornan su imagen en casa con rosas. Si puedes, termina el día rezando en familia la oración a la Virgen de Guadalupe de san Juan Pablo II.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se reza la novena a la Virgen de Guadalupe? Tradicionalmente del 3 al 11 de diciembre, para terminar la víspera de la fiesta. También puedes rezarla en cualquier momento del año durante nueve días seguidos por una intención especial.
¿Qué pasa si me salto un día? No pasa nada. La novena no es una fórmula mágica. Si te saltas un día, retómala donde la dejaste o reza dos días juntos. Lo importante es la fe y la constancia.
¿Se puede rezar en familia? Sí, y es muy recomendable. Una persona puede leer la meditación y todos responder juntos las oraciones. Los niños pueden ofrecer las peticiones.
¿Hay que rezar el rosario cada día? No es obligatorio, pero muchas personas rezan un rosario completo o un misterio durante la novena. Si quieres aprender, lee cómo rezar el rosario.
Puedes completar la novena con la Salve o con otras oraciones a la Virgen María.
